El Camino de Santiago en Galicia
Reportaje fotográfico del Camino de Santiago en Galicia.
Etapa 1
O Cebreiro - Triacastela -->
Etapa 2
Triacastela - Barbadelo -->
Etapa 3
Barbadelo - Hospital -->
Etapa 4
Hospital de Narón - Melide -->
Etapa 5
Melide - Monte do Gozo -->
Etapa 6
Monte do Gozo - Santiago -->
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El Camino de Santiago - Etapa 1 - O Cebreiro - Triacastela
Nuestra salida es de la aldea de O Cebreiro, punto clave del Camino Francés a Santiago. Llegamos a la aldea a las 7 de la tarde y nos empezamos a dar cuenta de dónde estamos. Cientos de peregrinos de todas las nacionalidades se encuentran allí, algunos para empezar su trayecto y otros después de haber recorrido miles de kilómetros con el fin de visitar el sepulcro del Apóstol.
El templo de Santa María A Real de O Cebreiro es la iglesia más antigua del Camino de Santiago, construida a mediados del Siglo IX por los monjes benedictinos. A pesar de las diversas reformas, aún conserva parte de su factura prerrománica, con planta basilical de tres naves. En el exterior, destaca la torre y los muros, todos de granito con lajas de pizarra.
Aquí tuvo lugar el Milagro del Santo Grial, que fue difundido por los peregrinos a todos los rincones de Europa. Según la tradición, un día de gran tempestad acudió a misa, como siempre hacía, Juan Santín, un campesino de Barxamaior. El monje ejerciente del oficio, se burlo de él al verlo entrar y, en ese momento, el trozo de pan y el vino que estaba consagrando se convirtió en el cuerpo y sangre de Cristo.
En 1486 los Reyes Católicos peregrinan a Santiago, haciendo parada en O Cebreiro para contemplar el milagro y donar el relicario donde se guardan los restos. Hoy lo podemos contemplar en la capilla del Santo Milagro junto a la patena, y el Cáliz, símbolo de Galicia y presente en su escudo, piezas románicas del Siglo XII.
Continuamos nuestro paseo por el pueblo. Como en el resto de los Ancares, en O Cebreiro podemos visitar las típicas pallozas, muestra de construcciones prerrománicas. En el mismo recinto se situaba la vivienda, el establo y el pajar. Gracias a esta estructura y a la convivencia con los animales, sus habitantes lograban sobrevivir en los duros inviernos.
Después de cenar y degustar el Queso do Cebreiro, que goza de una merecidísima Denominación de Origen, nos fuimos a descansar con los últimos rayos del sol. Estábamos ansiosos por comenzar esta pequeña aventura y queríamos que las horas pasaran lo más deprisa posible.
El día siguiente amaneció con niebla. Esa niebla casi perpetua con la que se despiertan la mayor parte del año los habitantes de estas tierras. A las 6:30 de la mañana y después de un buen café doble con tostadas, nos disponemos a comenzar la primera etapa que nos llevará hasta Triacastela.
Es Agosto y el camino está bastante concurrido. Después de pasar la aldea de Liñares, con su iglesia de San Esteban, llegamos a Hospital da Condesa. Allí fue fundado en el siglo IX uno de los hospitales más antiguos del Camino. Esta aldea de gran tradición jacobea cuenta en la actualidad con un albergue.
En estas primera horas del día, la niebla seguía siendo nuestra compañera. Pero los primeros rayos de sol parecían querer el protagonismo...
...y lo consiguieron. A las 10 de la mañana el día ya estaba claro. Durante todo el Camino hasta llegar a Santiago, tuvimos una temperatura perfecta para caminar. En ningún momento del viaje pasamos calor ni tuvimos que usar los impermeables. La meteorología, por lo tanto, una amiga.
El primer obstáculo importante y único de esta etapa es el Alto de Poio. A él se llega despues de ascender una importante cuesta. Al llegar a la cima, en el Bar del Peregrino, un reponedor bocata de tortilla, antes de comenzar el descenso. Tras pasar Fonfría llegamos a Biduedo, con esta capilla que tiene el honor de ser la más pequeña del camino.
Desde esta iglesia de Biduedo, tenemos una estupenda panorámica de esta zona línite entre las Sierras de los Ancares y del Caurel. El paisaje es montañoso, con los típicos prados en las laderas formando un mural de verdes que parece interminable.
En el descenso hacia Triacastela, nos encontramos con multitud de peregrinos. Algunos de ellos a caballo, manteniendo esa antiguo y primer medio de locomoción que fue utilizado durante los siglos por peregrinos de toda Europa para llegar a Santiago.
Nosotros seguíamos nuestro Camino... Esta primera etapa no nos estaba siendo difícil, aunque la bajada hacia Triacastela se hacía por momentos algo pesada.
Desde estos primeros momentos en que contemplamos Triacastela, allá abajo en el valle que forma el Río Oribio, hasta el momento en que lleguemos al albergue, aún tienen que transcurrir un par de horas... lo dicho, la bajada se hace interminable...
Pero los ultimos kilómetros de la etapa merecen mucho la pena. El descenso discurre entre pequeñas aldeas de curiosas construcciones...
...castaños y carballos centenarios...
...ternera gallega...
...y perros pastores que se convierten en guías perfectas... perros pastores que nos encontraremos en buena parte del Camino y que, acostumbrados al paso del peregrino, no muestran gran preocupación por éste...
Son las dos de la tarde y estamos llegando al final de nuestra primera etapa del Camino...
...en el Albergue de Triacastrela ya estaban muchos de los peregrinos que nos habíamos encontrado a lo largo de la jornada...
...Después de una reconfortante ducha, montamos el campamento y nos dirigimos a Triacastela, para reponer fuerzas de la caminata...
Triacastela está practicamente articulada El Camino Francés, que transcurre por la calle central del pueblo, presentándonos a lo largo de toda su estructura multitud de establecimientos que ofrecen el menu especial para peregrinos.
La Iglesia de Santiago, construída en el siglo XVIII sobre una anterior románica, es el principal monumento. En la fachada podemos ver los tres castillos que dan nombre a Triacastela. En el interior, se guarda la imagen del Apóstol, que es el patrono del pueblo. Un antiguo hospital y una carcel para peregrinos son otras de las visitas que podemos realizar.
El día finaliza en el cesped del albergue, descansando junto con el resto de los peregrinos que llegados de todos los lugares del mundo recorren año tras año este camino de unión entre pueblos.
Antes de ir a dormir, unos simpáticos hospitaleros nos amenizan la estancia... Así, entre talleres de cerámica y cuantacuentos, acabamos este primer día del Camino que nos ha traído desde O Cebreiro. Mañana nos despertaremos a las 6 y hay que descansar.